El color de los objetos

Dos factores contribuyen al color de los objetos: los objetos mismos y la luz que los ilumina. Por ejemplo, una hoja de papel blanco es blanca cuando está iluminada por la luz del Sol, pero se ve roja cuando se la ilumina con luz roja.

La luz emitida por un foco o fuente de luz tiene un color que depende de la fuente: del material que la constituye, del mecanismo de emisión y de condiciones físicas, como la temperatura de la fuente. Por ejemplo, cuando la fuente es un filamento incandescente, como el de los focos domésticos o bombillas, la luz es esencialmente blanca, en ocasiones con un tono amarillento o rojizo. Las lámparas fluorescentes, en cambio, emiten una luz que parece más fría, porque contiene más luz azul. Otras fuentes son el Sol y las estrellas, una flama de gas o de una vela, una lámpara de vapor de mercurio, una resistencia eléctrica que se ha calentado al rojo vivo emite luz de un color característico.

Ahora supongamos que tenemos una fuente emisora de luz monocromática, o sea luz de un solo color. No es fácil fabricar un emisor de luz monocromática, pero en su defecto se puede usar una fuente de luz blanca, cubierta con un vidrio de un color puro, por ejemplo rojo; así, lo que se obtiene es luz roja. Algunos objetos iluminados por esta luz se verán más claros que otros, pero todos se verán rojos y de ningún otro color. Esto nos indica que los objetos no cambian el color de la luz que les llega; sólo afectan su intensidad, su brillo. Las superficies que parecen más claras son las que reflejan mayor cantidad de luz roja y absorben menos. Los materiales más transparentes son los que dejan pasar una mayor cantidad de luz roja sin absorberla. Los objetos más oscuros son los que más la absorben. En la figura se muestra una fotografía que fue tomada con este tipo de luz.

Si ahora se apaga la luz roja y se alumbra con otra luz monocromática, digamos verde, el cuadro cambia: algunos objetos que antes se veían claros ahora se ven oscuros y viceversa. Esto indica que algunas superficies reflejan mejor la luz verde que la roja o a la inversa. Así también hay objetos que son transparentes a la luz roja, pero no a la verde, o viceversa.

Ahora enciéndanse simultáneamente la luz roja, la verde y una azul, en proporciones adecuadas de intensidad: los objetos parecen haber recuperado su color "normal". Las diversas superficies reflejan una proporción diferente de cada uno de los colores. Las superficies blancas son las que reflejan todos los colores; las negras no reflejan ninguno, porque lo absorben todo. Cuando un material transparente es incoloro es porque deja pasar todos los colores, sin reflejar o absorber ninguno en particular.

Aquí observamos otro detalle interesante: que cuando el rojo, el verde y el azul se suman en proporciones adecuadas, el resultado es blanco. Por ello a estos tres colores se les llama primarios.

La televisión a colores es un buen ejemplo de los sorprendentes resultados que se obtienen mediante la adición de colores primarios. Ver applet

El color de un rayo de luz monocromático se encuentra definido por la frecuencia de la onda electromagnética.

Por tanto se puede afirmar que la luz blanca visible está compuesta por la superposición de una multitud de rayos de luz de diferente frecuencia o "color".

Por otro lado, cuando un rayo de luz se propaga en un medio transparente uniforme su longitud de onda es inversamente proporcional a su frecuencia.

En la siguiente simulación (java) se puede apreciar como se produce la sensación de color que apreciamos de los objetos.

Ver simulación

 
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