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La Inercia en la enseñanza de las matemáticas
C. García. Experto en educación
Todo intento de reforma en
los planes de estudio y de los programas en la enseñanza
de la matemática encuentran siempre resistencia.
Por un lado, los profesores
son en general propensos a enseñar lo que ellos aprendieron
y en la misma forma en que lo hicieron. Comprenden, a veces, que
es necesario introducir añadidos en los programas, para
ponerlos de acuerdo con las necesidades actuales, pero se resisten
a la supresión de temas que consideran imprescindibles
por haberlos aprendido en su momento con esfuerzo y repetido luego
en la clase durante años, habiendo conseguido una exposición
que consideran elegante y fácil.
Por otra parte, los padres
de los alumnos, o sea, la sociedad no matemática, tiene
la idea de que la matemática es un conjunto de conocimientos
invariable con el tiempo, que ha existido desde siempre y del
cual hay que aprender, y en general memorizar, aquellos que figuran
en los libros de texto o en los apuntes del profesor. Puesto que
es impensable que con el tiempo varíen las tablas de multiplicar,
el volumen de la pirámide o el logaritmo de un número,
se extrañan si observan cambios en los programas, pues
les quedó la idea de que la matemática es un cuerpo
inmutable de reglas, propiedades y teoremas que se les obligó
a aprender para aprobar la asignatura y que, a pesar de que muy
poco de ello utilizaron durante su vida, les extraña que
sus hijos puedan dejar de estudiarlo.
Sin embargo, dada la velocidad
de cambio del mundo actual, para mantener la enseñanza
actualizada, son necesarios cambios muy frecuentes, tanto en contenidos
como en metodología. Los responsables de la educación
debemos estar en continua alerta para introducir en los currícula
las modificaciones necesarias para que no quede la enseñanza
retrasada respecto del mundo exterior a la escuela, lo que obliga
a suprimir contenidos que ya no sirven, para sustituirlos por
otros actuales, sin modificar el tiempo total disponible para
el aprendizaje. Todo ello a pesar de ser la matemática
la más conservadora de las ciencias, puesto que no contiene
capítulos que puedan arrojarse por la borda por haber resultado
falsos, como ocurre en las ciencias naturales (alquimia, flogisto,
generación espontánea, horror al vacío),
ya que, en matemática, lo que era cierto para los griegos
sigue siéndolo en la actualidad. Por otra parte, las ramas
nuevas que como puntas de lanza han ido produciendo el crecimiento
del edificio matemático, han aparecido en las cumbres,
en los niveles universitarios y de investigación, lo que
plantea el problema pedagógico y didáctico de adaptarlos
a niveles más bajos de la enseñanza. Este es el
origen de haberse creado en las últimas décadas
numerosos centros de investigación en didáctica
y pedagogía de la matemática, con lo cual se ha
renovado la presentación de los libros de texto y se han
ido incluyendo en los temas procedentes de los niveles superiores.
Los Elementos de Euclides
fueron libro de texto para la enseñanza de la geometría
durante veinte siglos, mientras que hoy en día cualquier
libro de texto deviene obsoleto a los pocos años.
Lejos de ser un edificio terminado,
la matemática está en permanente evolución.
Es una creación continua del hombre que por ser una obra
colectiva presenta diversos estilos y diversas formas. Es un edificio
permanentemente sujeto a remodelaciones, para adaptarlo a los
cambios y progresos de la sociedad, los cuales influyen en todos
sus niveles y en todos sus métodos de enseñanza,
edificio que nunca habrá de terminar mientras existan hombres
dispuestos a buscar soluciones para sus problemas, creando y ordenando
nuevas ideas y nuevos métodos.
El hecho de introducir cambios
en la escuela no es cosa fácil. La tendencia a enseñar
cosas por la simple razón de que siempre se enseñaron,
sigue teniendo fuerza en los programas que ofrecen muchos profesores.
Ello hace que subsistan muchos temas, tal vez interesantes por
su tradición y por su historia, pero cada vez más
alejados de las necesidades del mundo real, desbordante de novedades.
Un ejemplo típico de
esta inercia en la educación dentro de la matemática
elemental, es lo que sucede con los número fraccionarios.
Como técnica calculatoria, las fracciones eran indispensables
en el antiguo Egipto y su importancia se mantuvo durante siglos,
prácticamente hasta la introducción del Sistema
Métrico Decimal durante la Revolución Francesa,
en que las fracciones perdieron su interés por ser sustituidas
por su expresión decimal. Actualmente, con el auge de las
calculadoras que operan siempre con números decimales,
las operaciones con fracciones, han perdido su interés,
a pesar de lo cual, por inercia, siguen ocupando mucho tiempo
en las clases de matemáticas. En la vida práctica,
salvo los casos simples de un medio, tres cuartos y algunos otros,
las fracciones han dejado de usarse: nadie pide 2/5 de kg de mantequilla,
ni 9/5 de metro de tela, ni dice que mide 11/7 de metro de altura
o que pesa 504/9 de kilogramo. Se habla en decimales (400 gramos
de mantequilla 1,80 m de tela, 1,57 m de altura, 56 kg de peso).
Ello no quiere decir que el
concepto de número fraccionario haya perdido interés.
Al contrario, el concepto de número racional, con sus propiedades
fundamentales (densidad dentro de los reales, periodicidad de
su desarrollo decimal, numerabilidad) siguen siendo fundamentales
en toda la matemática y su operatoria, en casos simples
puede tener cierto interés conceptual, pero el exceso de
operatoria con fracciones complicadas y numerosas es inútil
y puede abandonarse llegado el caso. Las operaciones se harán
siempre pasando las fracciones a decimales y operando con ellos,
todo lo cual es fácil y apropiado con el uso de simples
calculadoras.
Lo expuesto no es más
que un ejemplo. Sin embargo, animamos a los profesores de matemáticas
a que sean permeables a las posibilidades de los ordenadores y
calculadoras. El objetivo no es hacer la operación, sino
que el alumno entienda que significa la operación que ha
realizado la máquina. Podría ser un primer paso
para cambiar nuestra inercia en la enseñanza de la matemática.
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